Optimización de conversión

Duplicar tu tráfico es lento y caro. Duplicar la proporción que compra suele ser trabajo de dos semanas, y nadie lo hace primero.

Encontrar dónde se va la gente y después preguntar por qué

La analítica te dice en qué paso pierdes gente. No te dice por qué, y ahí es donde se tuerce la mayoría del trabajo de conversión: alguien lee un informe de embudo, supone algo y cambia el color de un botón. Combinamos la visión cuantitativa con grabaciones de sesión y analítica de formularios para ver el comportamiento real: el campo que la gente abandona, el precio que vuelve a buscar dos veces, la maquetación móvil donde el botón de enviar queda debajo de una barra fija.

Testear lo que merece la pena testear

La mayoría de los sitios no tienen tráfico suficiente para un test A/B con significancia, y hacerlo igualmente produce conclusiones muy seguras a partir de ruido. Por debajo de ese umbral, lo honesto es corregir los fallos claros de usabilidad y medir antes y después. Cuando el volumen sí da, testeamos un cambio sustancial a la vez en lugar de seis cosméticos, porque solo el primero puede mover el número lo bastante para estar seguros.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tráfico necesito para un test A/B?

De forma realista, algunos cientos de conversiones al mes por variante para detectar algo que no sea una diferencia enorme. Por debajo de eso el test da confianza falsa, y preferimos arreglar los problemas evidentes y medir de forma secuencial.

¿Esto es independiente del SEO?

Es la otra mitad del mismo trabajo. El SEO lleva más gente a la página; la conversión decide cuántos de ellos se convierten en clientes. Hacer lo primero sin lo segundo es pagar por mandar más gente a algo que no funciona.